Como motivar a mi hijo si no le gusta su entrenador o equipo

RSS
Como motivar a mi hijo si no le gusta su entrenador o equipo

Cada vez se está haciendo más habitual presenciar escenas lamentables que nos muestran comportamientos fuera de lugar por parte de padres hacia árbitros, entrenadores e, incluso, deportistas de equipos rivales. Se trata de padres y madres que no solamente han olvidado totalmente cuál es su verdadero papel: el de animar desde la grada; si no perjudican enormemente el esfuerzo de su hijo y el de sus compañeros.

En líneas generales, se calcula que, aproximadamente, un 75% de los niños y niñas que practican algún deporte acaban por dejarlo entre los 12 y los 13 años. Existen muchos motivos: algunos lo dejan por la presión que representan sus propios padres, pero la mayoría ceden porque empiezan a sentir que el nivel de exigencia empieza a ser demasiado alto y les parece que ya no es tan divertido como solía ser.

En el fondo, a tan tempranas edades, la práctica del deporte debe ser, por encima de todo, una actividad que entretenga, una actividad de disfrute. Si el niño o la niña no se lo pasa bien, perderá todo le interés. Y podemos encontrarnos que, debido a un cambio de entrenador, debido a un cambio de equipo por un ascenso de categoría por la edad o, simplemente, por mil experiencias que haya podido vivir el niño o la niña, esa actividad que hasta ahora satisfacía tanto a nuestro hijo, ahora ya no lo hace. Y nuestro papel como padres es descubrir cómo motivarles.

5 recomendaciones básicas en la búsqueda de la motivación

Somos conscientes de la importancia de que nuestros hijos practiquen deporte. Por diversos motivos: por los beneficios que comporta para su salud y para su desarrollo corporal y mental, porque es una fantástica herramienta sociabilizadora, porque si se crea el hábito será más fácil que sigan practicando deporte cuando sean mayores, etc. Por eso, es importante que, en cuanto detectemos las primeras señales de desmotivación en nuestro hijo (desgana por acudir a los entrenos o a los partidos, excusas, falta de compromiso, etc.), actuemos.

Sea el que sea el problema de base que nuestro hijo tenga respecto del deporte que practique, podemos seguir esta pequeña guía de 5 pasos:

  1. Hablar con nuestro hijo. El objetivo es descubrir cuál es su preocupación: el entrenador, el equipo, el deporte en sí…
  2. Reorientarlo trabajando con las motivaciones típicas de la edad. Debemos indagar en cuáles son los objetivos por los que practica ese deporte, teniendo en cuanta que, según la edad de nuestro hijo las motivaciones básicas van cambiando:

De 8 a 11 años, las motivaciones suelen estar orientadas hacia la mejora y la aprobación social.

De 11 a 13 años, la motivación está orientada fundamentalmente hacia la competencia.

De 13 a 17 años, la motivación está orientada hacia la competencia y hacia la mejora personal.

  1. Ayudarle a definir y marcar un objetivo periódico. Esto puede ser en un entrenamiento o en un partido. Le ayudará a centrarse en una tarea concreta y en su posterior evaluación. Debemos de tener en cuenta que, a estas edades, también es importante centrarse en objetivos de mejora personal. Podemos marcar objetivos de superar una “propia” marca en un entrenamiento, por ejemplo.
  2. Enseñarle a valorar cada esfuerzo realizado, cada objetivo superado. Así tu hijo irá viendo y disfrutando de su desarrollo y mejora, fomentando su motivación y su ilusión.
  3. Y, por último, nunca le exijas. Esa tarea le corresponde al entrenador. Tu función como padre o como madre es la de apoyarle, comprenderle y valorarle. El resto es función del entrenador. Esto ayudará que tu hijo disfrute mucho más del deporte, del equipo y de tu participación.

Motivación deportiva infantil

Por regla general, niños y niñas no saben gestionar bien las emociones y es especialmente importante enseñarles. Es fundamental que aprendan a identificarlas, gestionarlas y transformarlas en emociones positivas. En este caso, es cuando el papel del entrenador es muy importante, pues es el que va a enfrentarse de manera más directa con las situaciones que van a provocar estas emociones. Las que más conviene trabajar son:

  • Vergüenza. Una emoción muy común que puede llegar a bloquear al niño o la niña llegando a generar estrés y malestar. Una manera de trabajarla es restando presión al foco de atención o a la importancia (tanto en el éxito como en el fracaso de su desempeño), disminuyendo la reacción que muestra su entorno (el entrenador, todo el equipo y, por supuesto, los padres).
  • Miedo. Puede tratarse de miedo a represalias, a no conseguirlo, a defraudar, etc. Y puede llevar al bloqueo, a la evasión, el retraimiento o la desconfianza. Es especialmente relevante en valor que se le atribuya al error. Hay que enseñar al niño o la niña a asumir el error como algo normal, sin que suponga una gran responsabilidad si lo comete. Debe aprenderlo como una parte natural del proceso de aprendizaje y desarrollo. Y, sobretodo, debe entender que es mejor equivocarse o que no intentarlo, de manera que el miedo al error de paso al afán de superación.
  • Rabia. No sólo provoca desconcentración, si no que hace que se pierda de vista el objetivo. Por lo tanto, es importante enseñar al niño o la niña a gestionar la rabia. Las técnicas de resolución de conflictos, de observación disociada de la situación y de ocupar posiciones perceptivas son muy útiles.

Resumiendo un poco, las claves son:

  • Empatizar on el niño o la niña.
  • Nunca despreciar lo que sientan.
  • Mantener siempre la calma.
  • Y darles tiempo para la reflexión sin mostrarse nunca ansioso.

Esperamos que estos consejos os sean útiles y pensad que, lo más importante, por encima de todo, es que disfrutéis del deporte con vuestros hijos.

Artículo anterior Siguiente artículo

  • Jordi Carrera
Comentarios 0
Dejar un comentario
Tu Nombre:*
Dirección de Email:*
Mensaje: *

Nota: los comentarios serán moderados antes de ser publicados.

* Campos obligatorios